---
canonical_url: "https://revistaconanestesia.org/contenido/908/nacer-con-sangre-donada"
title: "Nacer con sangre donada"
article_type: "Article"
description: "Por primera vez en su historia, el Hospital Garrahan corrigió la anemia severa de un paciente que todavía no había nacido: un feto de 26 semanas recibió dos transfusiones de sangre dentro del útero. La Dra. Jhanet Barrientos Cárdenas, anestesióloga del equipo fetal, cuenta cómo se maneja la anestesia cuando el paciente aún no nació."
main_image: "https://revistaconanestesia.org/download/multimedia.grande.9d32493438e2030d.Z3JhbmRlLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-10-14T17:14:00-03:00"
date_modified: "2026-10-23T10:24:55-03:00"
tags:
  - "anemia"
  - "garrahan"
author_name: "Lic. María Eugenia Piaggio"
category_name: "Noticias"
category_url: "https://revistaconanestesia.org/categoria/13/noticias"
category_description: "Selección de noticias destacadas"
---

# Nacer con sangre donada

![Texto del párrafo (4)](/download/multimedia.normal.8bd22d8d92fd5fcf.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*Imagen ilustrativa*

La paciente tenía 27 años, estaba sana y cursaba su primer embarazo. Había viajado desde Tierra del Fuego con un diagnóstico grave: su bebé, de 26 semanas de gestación, tenía una anemia fetal severa de origen desconocido. Sin tratamiento, el cuadro podía desembocar en insuficiencia cardíaca, daño neurológico o la muerte del feto. La indicación fue una transfusión intrauterina, un procedimiento que el hospital nunca había realizado. La madre llegó nerviosa: le habían dicho que, sin la transfusión, el bebé prácticamente podía fallecer. El procedimiento se resolvió casi de urgencia. Y hubo que hacerlo dos veces: la anemia era tan severa que se repitió a los seis días.

La transfusión se realiza por la vena umbilical, bajo guía ecográfica. Primero se toma una muestra de sangre fetal para medir el grado de anemia y calcular el volumen exacto a reponer; por esa misma vía se administran glóbulos rojos O negativo, leucorreducidos, irradiados, frescos y con hematocrito alto, para no sobrecargar de volumen a un cuerpo tan pequeño. Como fueron dos, medicina transfusional fraccionó una sola unidad para exponer al bebé a un solo donante. "Es un trabajo muy específico de medicina transfusional; prepararon una unidad específicamente para este bebé", destaca la Dra. Barrientos Cárdenas.

Acá el anestesiólogo tiene una particularidad: sostiene a dos pacientes al mismo tiempo. A la madre no se le dio anestesia general, sino una sedación controlada por TCI y monitorizada con BIS. "Se trata de brindarle confort a la mamá", resume. La profundidad se calibró con cuidado: sin que sea demasiado ligera, ya que la paciente no tenía que moverse; ni demasiado profunda, porque podrían deprimirse sus movimientos respiratorios, y son esos movimientos los que abren la ventana para canalizar la vena umbilical. Al feto se lo anestesió con opioide y relajante muscular por vía intramuscular, bajo guía ecográfica y a cargo del cirujano fetal, para dejarlo inmóvil durante la punción.

El monitoreo también fue doble. Mientras un equipo seguía a la madre, un segundo médico fetal controlaba la frecuencia cardíaca del bebé con un ecógrafo aparte. La clave era mantener a la madre hemodinámicamente estable: mientras la perfusión feto-placentaria se conservara, el feto estaba protegido. Los riesgos podían ser sangrado, lesión de un vaso del cordón o de la placenta y, en el peor caso, un parto prematuro.

Que un hospital pediátrico pudiera llegar hasta acá llevó un largo camino. "Nuestro hospital no atiende a mujeres gestantes", aclara la anestesióloga. Habilitar la internación de una madre implicó un trámite sinuoso, una sala adaptada y terapistas obstétricos contratados. Y antes, dos años de preparación: simulaciones con muñecas embarazadas y fetos de práctica, un protocolo de manejo anestésico escrito desde cero y muchas consultas al Dr. Hernán Allegrotti, anestesiólogo del Hospital Austral. "Siempre está ahí, al teléfono", dice la la entrevistada. Aún con todo listo, la primera vez asustaba.

![KTNWGQHXQBBBZH6XUQBUAY7NF4](/download/multimedia.normal.bcc2150dc13fee77.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

La Dra. Jhanet Barrientos Cardenas es boliviana: llegó a la Argentina "en busca de la especialidad" y se quedó. Hizo la residencia en el Garrahan, un fellowship en anestesia cardiovascular y una rotación en el Texas Children's Hospital. El equipo fetal lo comparte hoy con la Dra. Natalia Flores y lo empezó junto a la Dra. Andrea Piña, quien se fue del país antes de la primera cirugía. "Ella me motivó; si no, no hubiera entrado", recuerda. En la transfusión también participó el residente de tercer año Dr. Manuel Alzamora.

Al cierre de esta entrevista, la madre y el feto evolucionaban favorablemente; y el bebé todavía no había nacido.

El equipo, mientras tanto, ya mira hacia adelante. Lo que viene, cuenta la entrevistada, son más tratamientos intrauterinos para las hernias diafragmáticas congénitas y la incorporación de un fetoscopio que permita hacer los procedimientos de manera menos invasiva. Todo depende de que los cirujanos fetales se capaciten; la anestesia, una vez más, acompaña. Y habrá que volver a foja cero, como con la transfusión: simulaciones, protocolos, ensayo tras ensayo, la misma paciencia de dos años que precedió a esta primera vez. "Junto a mi compañera Natalia Flores tenemos que acompañar los avances que haga este equipo", dice. En el Garrahan, la próxima primera vez ya se está ensayando.

**Procedimientos de medicina fetal realizados con anestesia por nuestro equipo en el Hospital Garrahan, por la Dra. Jhanet Barrientos Cardenas.**   **Transfusiones intrauterinas fetales (TIU)**para el tratamiento de la anemia fetal severa. En el caso relatado se realizaron dos TIU, aproximadamente a las 26 y 27 semanas de gestación; la madre, de 27 años, estaba sana, el peso del feto era de 1,4 kg y su hematocrito basal, de 12,7 %. La primera transfusión se hizo con anestesia raquídea y sedación guiada por BIS en la madre, y anestesia endovenosa al feto según su peso; la segunda (a los seis días de la primera), con sedación materna guiada por TCI y BIS, y anestesia endovenosa al feto según su peso.    **Reparación intrauterina de mielomeningocele fetal**, tras cerca de dos años de preparación, la elaboración de un protocolo de manejo anestésico y simulación interdisciplinaria. Ya se realizaron cinco casos exitosos: los cinco bebés nacieron y continúan su seguimiento con los equipos especializados del hospital.   **Procedimiento EXIT (Ex Utero Intrapartum Treatment)**, en el que se exterioriza parcialmente al feto durante una cesárea, manteniendo de forma transitoria la circulación útero-placentaria. En nuestros casos se aseguró la vía aérea en bebés con tumoraciones cervicales y, el último que se hizo fue uno con agenesia de maxilar inferior.   **Infiltración intrauterina de toxina botulínica****en los músculos de la pared abdominal en fetos con onfalocele**, para facilitar luego el cierre y la reparación de estos defectos complejos de la pared abdominal.   Además, el equipo participa en el **manejo anestésico de cesáreas de alta complejidad por patología fetal**, entre ellas embarazos con diagnóstico prenatal de hernia diafragmática congénita. Tanto las cirugías de mielomeningocele como los EXIT se realizan entre dos anestesiólogas —junto a la Dra. Natalia Flores—, por su mayor complejidad y para asegurar el cuidado perioperatorio de los dos pacientes, la madre y el feto.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
