
Mujeres en puestos de liderazgo
En los últimos años, hemos sido testigos de un aumento significativo en la participación de las mujeres en el sector de la salud, abarcando diversas profesiones más allá de las tradicionalmente asociadas al cuidado. Este avance se refleja especialmente en la medicina, donde las egresadas superan en número a sus colegas varones, representando un 65% frente al 35% en 2019.

La pirámide poblacional de médicos y médicas en edad activa muestra la consolidación del proceso de feminización en la profesión, que se viene mostrando desde la incorporación masiva de las mujeres en la educación universitaria a partir de la década de 1980.
Es evidente que hubo un progreso en la feminización de la medicina. No obstante, ¿cuáles son las barreras que aún existen?
Barreras internas: integración vida-trabajo y síndrome del impostor
Las médicas jóvenes enfrentan el desafío de equilibrar sus responsabilidades profesionales y personales, aún cuando las parejas modernas comparten más equitativamente las tareas del hogar. El síndrome del impostor también afecta a muchas mujeres, sembrando dudas sobre su capacidad y contribución, especialmente en momentos de dificultad. Sin embargo, estrategias como hablar con alguien de confianza y reconocer los propios logros pueden ayudar a superar estas barreras internas.
Barreras externas: cultura organizacional y prejuicios de género
A pesar de que las mujeres suelen liderar de manera inspiradora y transformacional, las barreras externas como el techo de cristal, la disparidad salarial y los sesgos en la promoción persisten en el ámbito médico. Estos obstáculos impiden que las mujeres alcancen puestos de liderazgo de alto nivel, a pesar de su capacidad demostrada.
Fomentando un entorno inclusivo y equitativo
Es fundamental crear culturas organizacionales que fomenten la igualdad de género y promuevan el crecimiento profesional de todos los individuos. Cada uno de nosotros puede desempeñar un papel crucial como mentores, alentadores y defensores de la próxima generación de líderes médicos, garantizando así que no existan barreras que limiten su éxito.
En conclusión, aunque se han logrado avances significativos en la inclusión de las mujeres en la medicina, todavía queda trabajo por hacer para eliminar las barreras que impiden su acceso a puestos de liderazgo. Es necesario un esfuerzo colectivo para crear entornos que fomenten la equidad de género y promuevan el éxito de todos los profesionales de la salud, independientemente de su género.


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