Retiro de la profesión: consensos en construcción

Reflexiones sobre el retiro profesional en la anestesiología

Institucional07/01/2026 Lic. María Eugenia Piaggio
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Desde hace varios meses, miembros de la Comisión Directiva y un grupo de socios de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) trabajan en uno de los temas más sensibles para la vida profesional: el proceso de retiro y la transición hacia nuevas etapas laborales y personales.

Lo que comenzó como una iniciativa exploratoria se transformó, con el correr del año, en un espacio activo de reflexión colectiva y participación creciente para, en un futuro, construir consensos. 

La primera reunión abierta se realizó en agosto de 2025, cuando se presentó formalmente el tema y se lanzó una encuesta inicial sobre percepciones y experiencias vinculadas al retiro. 

Desde el inicio, el Dr. Miguel Ángel Fernández Vigil y la joven Dra. Antonella Aurilio Ponce, miembros de la Comisión Directiva, asumieron esta tarea con especial dedicación, acompañados por el Dr. Carlos Bonofiglio, asociado de la AAARBA. Luego, durante el 50° Congreso Argentino de Anestesiología, volvieron a convocar a colegas para compartir los primeros resultados, que evidenciaron tendencias claras y una notable coincidencia entre los participantes. Aquella presentación reforzó la necesidad de avanzar hacia un marco institucional que acompañe a los anestesiólogos en esta etapa, garantizando tanto la seguridad del paciente como el bienestar del profesional.

La encuesta —respondida por 882 socios de la AAARBA y 199 colegas de la Federación Argentina de Asociaciones de Anestesia, Analgesia y Reanimación (FAAAAR)— constituye la primera radiografía precisa sobre cómo los anestesiólogos viven, piensan y planifican su retiro. Los datos permiten dimensionar la magnitud del desafío y orientan el diseño de un eventual Programa de Profesionales Senior basado en evidencia y participación.

Un colectivo que pide acompañamiento

Los resultados muestran que el debate sobre el retiro atraviesa a toda la comunidad anestesiológica. La mayoría de los encuestados tiene entre 51 y 70 años (50%) y continúa con una alta actividad asistencial (82,5%). Aunque el 70% ha pensado en la edad de retiro, no existe consenso sobre cuándo debe concretarse: un 34% considera adecuado retirarse a los 65 años, otro 34% a los 70 y un 15% a los 75.

Las respuestas también revelan la carga emocional asociada al proceso: entre los socios de la AAARBA, el 40% refirió miedo, tristeza o desconcierto ante la idea de retirarse, y un 31% teme que la transición afecte su identidad profesional. En la FAAAAR, estos indicadores son aún más altos.

Frente a este panorama, emerge con fuerza el deseo de contar con un acompañamiento institucional. El 80% de los encuestados considera importante que exista un Plan de Retiro promovido por la Asociación; el 73% cree que la AAARBA puede ayudar a construir un nuevo sentido profesional en el post-retiro; el 60% desea contar con un espacio de encuentro para colegas retirados; y el 70% apoya la creación de un Comité de Profesionales Senior que articule con la Comisión Directiva.

En materia de seguridad, la postura es clara: el 93% está de acuerdo con realizar una evaluación neurocognitiva como parte del proceso de retiro y el 92,5% considera necesarias evaluaciones psicofísicas periódicas después de los 70 años. Los socios sugieren que estas evaluaciones sean realizadas por especialistas en salud mental (41,5%) o por un comité ético-profesional (31%).

En conjunto, los datos otorgan un mensaje claro: la comunidad anestesiológica está dispuesta a construir un modelo de retiro progresivo, acompañado y basado en criterios de seguridad compartidos.

Un debate amplio, intergeneracional y cargado de experiencias

Tras la presentación de los resultados en el Congreso, la AAARBA convocó a una nueva reunión el 19 de noviembre, donde el intercambio profundizó y amplió la conversación iniciada meses atrás. Participaron colegas de distintas generaciones, lo que permitió abordar el tema desde perspectivas complementarias: quienes transitan los últimos años de actividad asistencial, quienes ya se retiraron y quienes se encuentran aún lejos de la jubilación pero reconocen la importancia de planificarla.

Los testimonios de anestesiólogos ya retirados aportaron una dimensión humana imprescindible. Hubo quienes recordaron que “hay vida después del quirófano”, y quienes compartieron experiencias de ansiedad, pérdida de identidad o duelo profesional. Las voces más jóvenes introdujeron una mirada preventiva: educación financiera, hábitos de bienestar y autocuidado desde etapas tempranas, de modo que el retiro no llegue como una ruptura abrupta sino como parte natural del recorrido profesional.

Las discusiones también hicieron visible la tensión entre la autonomía profesional y la responsabilidad hacia los pacientes. Aunque la vocación permanezca intacta, ciertas limitaciones pueden pasar inadvertidas para el propio profesional. A ello se suman los marcos legales que regulan el ejercicio y que exigen cautela para evitar decisiones unilaterales o punitivas. De ese intercambio surgió una coincidencia central: el retiro no puede ser definido solo por la edad, pero tampoco puede quedar librado únicamente a la percepción individual; requiere un equilibrio entre experiencia, capacidades y seguridad.

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Una nueva encuesta para profundizar y ordenar el camino

Como continuidad natural de estos intercambios, la AAARBA lanzó una segunda encuesta destinada a profundizar los aspectos que la primera medición permitió visibilizar. El nuevo cuestionario buscó conocer intereses, expectativas sociales, educativas y recreativas de los socios en etapa de prer-retiro o retiro, así como las barreras que enfrentan para sostener la participación institucional.

Además, relevó preferencias sobre modalidades de encuentro, posibles roles dentro de un futuro Programa de Profesionales Senior y la eventual creación de un espacio físico específico dentro de la Asociación. La inclusión de preguntas abiertas permitió captar matices personales y recoger propuestas directas, reforzando la lógica participativa que orienta todo el proceso.

Hacia una propuesta consensuada y representativa

Más allá de los aspectos técnicos, emocionales y legales, quedó firme un principio que guiará cada paso: ninguna decisión se tomará sin un amplio consenso de los socios. La Comisión Directiva señaló que cualquier definición futura —comités, protocolos, evaluaciones o espacios específicos— deberá atravesar el trabajo por comisiones, la revisión por la propia Comisión Directiva y, finalmente, el tratamiento en Asamblea.

El retiro, quedó claro, no es un evento puntual sino un proceso que compromete identidad profesional, bienestar emocional, responsabilidad ética y comunidad. De esa complejidad surge la necesidad de un acompañamiento institucional que oriente sin imponer, que ofrezca herramientas sin invadir y que permita transitar esta etapa con dignidad, seguridad y sentido de pertenencia.

Durante los próximos meses, la AAARBA continuará con nuevas mesas de trabajo, el análisis de esta última encuesta y la sistematización de las propuestas recibidas. El desafío es grande, pero también lo es la oportunidad: por primera vez, la Asociación avanza hacia un modelo integral de retiro profesional, construido con evidencia, diálogo y participación intergeneracional. Un modelo que busca honrar la trayectoria de quienes dedicaron su vida a la anestesiología y acompañarlos en la construcción de una etapa igualmente valiosa y significativa.

Una reflexión institucional

El Dr. Miguel Ángel Fernández Vigil, expresidente y actual tesorero de la AAARBA, compartió un mensaje dirigido a nuestra Revista y a toda la comunidad profesional. Reconoció la importancia de haber generado un espacio de intercambio horizontal, donde cada voz fue escuchada sin prejuicios ni conclusiones preestablecidas.

“Lo que nos llevamos de esta jornada es que el retiro no debe ser visto como un problema, sino como una etapa de la vida que merece ser transitada con la misma seriedad y dignidad con que ejercemos la profesión. Nuestra institución tiene el deber de acompañar a los colegas en este camino, generando ámbitos de encuentro, apoyo y participación activa. Así, podremos transformar el retiro en una continuidad vital, con sentido, propósito y pertenencia”, expresó.

En su reflexión, subrayó el rol del liderazgo institucional que la Asociación está asumiendo: “Hay mucho por delante y creo que tenemos mucho como institución para seguir siendo ejemplo dentro de todas las instituciones médicas del país, que es el cuidado del paciente y el cuidado del anestesiólogo”.

El tesorero destacó que, tras revisar bibliografía internacional, comprobó que en ningún país existe un modelo específico de retiro para anestesiólogos: “En ningún lado —ni en Inglaterra, ni en Suiza, ni en Francia, ni en Canadá, ni en Estados Unidos— encontré un esquema de jubilación profesional para anestesiólogos. Sí existen jubilaciones en el sistema público, con determinada edad o años de aporte, pero no un retiro vinculado a la práctica de la especialidad”.

A partir de ese vacío, el Dr. Fernández Vigil señaló que la AAARBA asume el desafío de ser pionera: “No hay ninguna especialidad médica donde el médico se retire per se. El pensamiento que tenemos es no retirarlo de ninguna manera, sino, entre todos, hablar sobre el tema. Por respeto al paciente y por resguardo del anestesiólogo, es conducente analizar las situaciones particulares que puede transitar cada uno; y la institución debe acompañar este proceso”.

Con esta definición, la AAARBA se convierte en la primera asociación médica argentina en proyectar programas de retiro para anestesiólogos, consolidando su papel de referente y ejemplo dentro de las instituciones médicas del país y del mundo.

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