
Promoción 60: cierre académico e inicio de la carrera profesional
La alianza entre la UBA y la AAARBA celebra una nueva camada de especialistas que, con energía renovada, se incorporan al sistema público de salud. Cada uno de ellos reafirma el compromiso institucional con el servicio a la comunidad.






En 1846, un odontólogo en el Hospital de Boston realizó un procedimiento revolucionario: utilizando un dispositivo rudimentario, administró éter a un paciente para evitarle el dolor durante una cirugía. Aunque el método era primitivo y artesanal, marcó un antes y un después en la medicina. Hasta ese momento, los médicos solo podían evaluar el estado del paciente observando su pulso, su temperatura y el color de su piel. Sin embargo, esta primera anestesia transformó la práctica quirúrgica de inmediato. Su impacto fue tan significativo que, apenas un año después, en 1847, ya se realizaban anestesias en Argentina, demostrando la trascendencia global de este descubrimiento.

Con el tiempo, nuestra especialidad trascendió el quirófano y se expandió a áreas críticas. La medicina crítica nació de la anestesiología, cuando los anestesiólogos comenzaron a cuidar a pacientes postoperatorios con complicaciones severas. Así surgieron las salas de recuperación y las unidades de cuidados intensivos. En muchos países, como Estados Unidos, y Europa, el 20-25% de los anestesiólogos se dedican a la terapia intensiva, mientras que otro 10-15% se especializa en el manejo del dolor. El resto trabaja en quirófanos, pero también en áreas externas como psiquiatría y radiología. La anestesiología ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Es algo impactante, sin duda.



























