
Día Internacional de la Mujer: superar las barreras invisibles en la anestesiología académica

Dar para ganar: de la mentoría al patrocinio
¿Quiénes fueron tus mentores? ¿Y quién está hablando de ti para promover tu carrera?
Por Vojislava Neskovic
Las trayectorias académicas más destacadas no se sostienen únicamente en la brillantez intelectual. Son el resultado de la interacción entre el desempeño individual, el trabajo sostenido y una red de relaciones y apoyos. Se construyen gracias a personas que decidieron dar —su tiempo, su influencia, sus contactos y, a veces, incluso su propio reconocimiento— para que otros puedan crecer.
En este sentido, el principio de “dar para ganar” expresa una verdad central de la vida académica: cuando ayudamos a otros a avanzar, fortalecemos nuestras disciplinas, nuestras instituciones y también a nosotros mismos.
La mentoría como acto de generosidad intelectual
La mentoría suele describirse en términos funcionales: enseñar, aconsejar, revisar manuscritos u orientar decisiones profesionales. Pero, en esencia, la mentoría es un acto de generosidad.
Los mentores comparten conocimientos adquiridos con esfuerzo sin esperar un beneficio inmediato. Encuentran espacio en agendas cargadas para leer artículos, ensayar presentaciones, orientar carreras o acompañar momentos de decisión profesional. En cualquier etapa de su trayectoria, los profesionales pueden beneficiarse de la mentoría, que les permite atravesar las barreras del contexto.
Las perspectivas actuales sobre mentoría ponen el acento en ayudar a las personas a hacerse cargo de su propio desarrollo y fortalecer su capacidad de superación personal. Este enfoque subraya que la mentoría nunca debería ser una forma de control, sino de empoderamiento. Un mentor generoso no busca reproducirse en un colega más joven, sino ayudarlo a definir sus propios objetivos y valores.
Las recompensas suelen aparecer a largo plazo y muchas veces son intangibles: ver a un ex becario prosperar, observar cómo supera expectativas o saber que una pequeña inversión de tiempo cambió el rumbo de su carrera.
Además de la satisfacción personal, los mentores también desarrollan habilidades de liderazgo, coaching y fortalecen su propio crecimiento profesional.
La mentoría es, en definitiva, un proceso de desarrollo. Construye competencias y confianza. Pero por sí sola no siempre abre puertas.
Patrocinio: el coraje de compartir el poder
Si la mentoría es orientación, el patrocinio es defensa.
Los patrocinadores hacen más que aconsejar: usan activamente su influencia para crear oportunidades. Recomiendan a un colega joven para liderar un estudio de alto impacto en lugar de asumir ellos mismos ese rol. Lo proponen para integrar un comité de guías, un consejo editorial o para ser invitado a dar una conferencia en un congreso.
Este es un nivel distinto de compromiso. El patrocinio no solo requiere tiempo, también implica poner en juego la propia reputación.
Muchos académicos en etapas tempranas de su carrera recibieron una excelente mentoría, pero permanecen estancados porque nadie estuvo dispuesto a defenderlos donde más importa. En cambio, un solo patrocinador comprometido —alguien que abre puertas de manera constante y amplifica su voz— puede acelerar notablemente una trayectoria.
Al compartir visibilidad y oportunidades, los líderes más experimentados no debilitan su reputación. Por el contrario, construyen equipos más sólidos, colaboraciones más dinámicas y disciplinas más resilientes.
En síntesis: los mentores hablan con quienes acompañan; los patrocinadores hablan de ellos con otros.
Mentoría y patrocinio: la anestesiología académica necesita ambos
El declive de la anestesiología académica persiste a pesar de los grandes esfuerzos para revertirlo. Barreras conocidas —como los largos itinerarios de formación, la variabilidad en la remuneración, la falta de tiempo protegido para el trabajo académico o la escasa financiación para investigación a largo plazo— siguen siendo difíciles de superar.
Si esta tendencia continúa, las consecuencias pueden ser serias. Sin una formación deliberada de futuros líderes, la anestesiología académica corre el riesgo de perder su capacidad de innovación y de evaluación rigurosa de la práctica clínica.
Por eso, un enfoque centrado en mentoría, patrocinio y diversidad es fundamental para sostener la anestesiología académica.
Las mujeres, las minorías raciales y étnicas, los académicos provenientes de entornos con menos recursos y quienes están fuera de redes consolidadas suelen enfrentarse a barreras que la mentoría por sí sola no logra superar.
Con frecuencia se enfrentan al llamado techo de cristal, una barrera invisible que limita el ascenso profesional. Estas barreras pueden ser culturales, estructurales o vinculadas a redes de poder y, muchas veces, permanecen ocultas dentro de sistemas que se consideran meritocráticos.
Las mujeres suelen quedar relegadas por suposiciones vinculadas con responsabilidades familiares o disponibilidad horaria. Muchas veces se las considera más adecuadas para tareas de baja visibilidad, o se ven afectadas por sesgos en la evaluación asociados a licencias por maternidad o a la necesidad de horarios laborales más flexibles.
El llamado sesgo de la barrera maternal es frecuente cuando los entornos profesionales asumen que el rol familiar impide el deseo de progresar académicamente o de ganar visibilidad. No se trata necesariamente de decisiones deliberadas, sino de patrones sistémicos.
Trabajar con mentores puede ayudar a mujeres y minorías que enfrentan prejuicios o discriminación a desarrollar confianza, avanzar académicamente, adquirir habilidades y recibir apoyo profesional y emocional.
Pero la mentoría por sí sola no garantiza nominaciones para cargos de liderazgo, invitaciones a congresos, defensa en reuniones cerradas ni acceso a redes de influencia.
Con frecuencia, lo que falta es patrocinio.
El patrocinio permite que alguien sea propuesto para jefaturas de servicio, obtenga tiempo protegido para investigación, reciba recomendaciones para comités de sociedades científicas, sea considerado para conferencias magistrales o reciba apoyo en procesos de selección.
Sin patrocinio, el techo de cristal permanece intacto.
Un poder de cambio
Implementar cambios es uno de los desafíos más grandes en cualquier organización. Y requiere la participación de todos.
Los profesionales que aspiran a una carrera académica deben buscar múltiples mentores para distintos aspectos de su desarrollo, aprender a expresar claramente sus aspiraciones profesionales y construir redes de pares y grupos de apoyo.
Las mujeres deben aceptar roles visibles y de alto impacto, y no limitarse a tareas de servicio menos visibles con la esperanza de que eventualmente llegue una oportunidad mayor.
Sin embargo, la responsabilidad no puede recaer solo en quienes buscan avanzar. También debe ser asumida por líderes e instituciones.
Esto implica evaluar las candidaturas a liderazgo con criterios de equidad, monitorear la representación de género en nominaciones, formalizar programas de patrocinio, reconocer a quienes promueven el talento y abordar los prejuicios estructurales.
Es fundamental que el patrocinio sea transparente y basado en el mérito.
Cuando un líder le dice abiertamente a un colega: “Te recomendé para esta oportunidad”, transforma la defensa de otros en una responsabilidad ética del liderazgo y visibiliza un proceso que muchas veces permanece oculto.
La transparencia ayuda a asegurar que el ascenso refleje competencia, logros y evaluaciones objetivas, y no solo redes informales.
Cuando los líderes apoyan activamente a colegas talentosos, hacen mucho más que impulsar una carrera individual. Construyen una cultura donde se reconoce la excelencia y se comparten las oportunidades.
En anestesiología académica, esa es la esencia del principio de “dar para ganar”.
Cultivar una generación de líderes formados y comprometidos, que entiendan la mentoría y el patrocinio no como algo opcional sino como parte central del liderazgo, es la mejor manera de asegurar un futuro sólido para nuestra profesión.
Vojislava Neskovic, MD, PhD, DEAA, FESAIC
Profesora de Anestesia y Cuidados Intensivos
Clínica de Anestesia y Cuidados Intensivos de la Academia Médica Militar
Facultad de Medicina MMA, Belgrado, Serbia
Presidenta del Comité DEI de la WFSA
Lecturas sugeridas
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