
La doble vida de Roberto Maiocco

El 16 de marzo, a las 18 horas, el auditorio de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires recibió a un socio singular. Roberto Maiocco, médico anestesiólogo egresado de la carrera de medicina con diploma de honor a los 22 años, llegó esa tarde con ocho libros bajo el brazo —obras de teatro, cine y narrativa— y la decisión de presentarlos todos juntos por primera vez. El auditorio de la AAARBA, con la platea prácticamente completa, fue el escenario elegido para una velada que combinó fragmentos teatrales, escenas cinematográficas y la historia personal de un hombre que siempre supo que la vida le alcanzaría para sus dos vocaciones.
"La asociación es para mí muy querida, es como mi segunda casa", confió Maiocco. Y se nota: fue precisamente ese vínculo institucional el que definió el espacio donde presentar una obra artística construida en paralelo a décadas de anestesiología. La elección no fue caprichosa. Maiocco quería que los colegas que lo conocen en el quirófano lo vieran también desde otro ángulo; que los anestesiólogos con quienes comparte almuerzos en los encuentros de socios vitalicios descubrieran que, ese colega con quien hablan de casos y protocolos también dirige actores, escribe comedias y filma películas.
Una puesta con rigor de quirófano
El evento lo abrió el Vicepresidente de la AAARBA, Dr. Carlos Bollini, quien dio la bienvenida a los presentes. El evento no fue una presentación convencional. Maiocco, que lleva décadas en el teatro como dramaturgo y director, diseñó la velada con criterio de autor: ningún prólogo, ninguna explicación: solo la obra hablando por sí misma. Con esa premisa, los actores entraron directamente en escena: Gabriela Licht y Ernesto Claudio —integrantes de la exitosa obra Toc Toc— interpretaron un fragmento de Víctimas, pieza incluida en el tercer volumen de teatro de Maiocco. La escena, en la que un hombre intenta comunicarle a su mujer que quiere separarse y no logra decirlo, arrancó carcajadas en la sala. Seis minutos bastaron para que el público quedara completamente entregado. La presentadora de la noche, Lorena Peverengo —profesional con amplia trayectoria en eventos culturales—, fue clave para sostener ese ritmo a lo largo de toda la velada.
Luego vinieron fragmentos de Solo Gente, la película que Maiocco filmó con Pablo Echarri en el rol protagónico. La escena elegida fue la de una reanimación cardiopulmonar, y Maiocco no tardó en contextualizar su peso específico: antes del rodaje hizo que Echarri realizara guardias en el Hospital Durán para preparar el personaje. Justamente, el actor se encontraba en ese hospital, unos días antes de filmar esa escena, cuando le tocó ser testigo del fallecimiento de una joven de 18 años que ingresó a la guardia con una hemorragia nasal producto de una leucemia aguda.

El surrealismo como anestesia del alma
Una de las claves para entender la obra de Maiocco es la noción de "comedia angustiante": piezas que abordan temas serios pero los atraviesan con humor, absurdo y surrealismo. El autor lo explicó esa noche leyendo un breve texto propio sobre el movimiento surgido en París en 1924, cuando André Breton publicó su manifiesto como respuesta al horror de la Primera Guerra Mundial. "Cuando logramos atravesar algo dramático con el humor, el espectador puede escucharlo hasta el final, lo metaboliza", dijo Maiocco. "Drama con drama es pan con pan, y uno termina cerrándose".
No faltó la letra de Leonardo Favio. Durante la presentación, Maiocco leyó una carta elogiosa que el director y cantante le enviara luego del Festival de Mar del Plata, donde Solo Gente compitió junto a figuras del calibre de Catherine Deneuve, Geraldine Chaplin y Sonia Braga como miembros del jurado. La película no obtuvo premios en esa edición por razones que Maiocco describió como políticas, pero Favio le prometió que en el Festival de La Habana le llegarían todos los que había perdido. Y cumplió.
La emoción que no estaba en el libreto
En el tramo final, el reportaje que Peverengo le hizo a Maiocco frente al público derivó hacia territorios más personales. Cuando la presentadora preguntó si sus libros eran una forma de dejar un testimonio en la vida, algo en el aire del auditorio cambió. "Sí —admitió él—, pero también los hijos son un testimonio. Quizás el más importante". En ese momento, su hija de 12 años estaba entre el público.
También estuvieron presentes su hermano —que se encargó de fotografiar la velada—, su hermana con su pareja, un amigo llegado especialmente desde Tandil y varios colegas anestesiólogos que lo conocen desde hace décadas. Al terminar el evento, una colega se acercó para presentarle a su hija productora audiovisual, interesada en un guión de Maiocco llamado El corazón en la boca. Los actores Ernesto Claudio y Gabriela Licht, entusiasmados con la recepción del público, le preguntaron si no sería posible repetir la experiencia.
Maiocco no escatimó agradecimientos: destacó especialmente el acompañamiento de Lucía Fernández, Gerente de Eventos Institucionales y RRPP de la Asociación; de la Dra. Marina Moreira, Secretaria de Comunicaciones y RRPP de la AAARBA, y del Dr. Miguel Ángel Fernández Vigil, tesorero; quienes estuvieron presentes en cada etapa de la organización. Roberto Maiocco eligió la medicina a los cinco años, mirando a su padre recibir pacientes en la salita de espera. A los 18 llegó la fotografía, luego el cine, luego la dramaturgia. Hoy lleva ocho libros publicados, películas filmadas y una carrera en anestesiología que ejerció con pasión. Como él mismo lo resume: vivía de la medicina y, de alguna manera, moría por el cine. Esa noche en la AAARBA, por una vez, las dos vidas ocuparon el mismo escenario.



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