
Anécdota compartida por el Dr. Francisco Carlos Bonofiglio



La historia se remonta a unos cuantos años atrás.
La tarde del 19 de diciembre de 1989, tranquila y poco común en el Servicio de Cirugía Cardiovascular en el sanatorio donde me encontraba trabajando, estaba con dos compañeras técnicas en la central de anestesia cuando se nos advierte de una situación de emergencia en el quirófano n°3, en el que se estaba realizando un procedimiento con anestesia local.
La paciente, de aproximadamente unos 80 años de edad, se había descompensado. Uno de nosotros llamó inmediatamente al médico anestesiólogo de guardia quien se encontraba próximo al Servicio, mientras los demás nos dirigimos al mencionado quirófano. El corazón de la paciente se detuvo abruptamente y necesitaba reanimación urgente. Automáticamente, bajo las órdenes del cirujano, asistimos y colaboramos con la colocación de una vía periférica, le suministramos apoyo con oxígeno, preparamos las drogas de paro y reanimación, mientras que el resto del equipo médico masajeaba el tórax de la paciente y así comenzamos con el RCP. Al llegar el médico anestesiólogo, intuba a la paciente y después de algunos minutos de eficaz trabajo en equipo, su corazón por fin comenzó a responder de manera satisfactoria.
Cuando volví luego a mis funciones habituales, pensé por un momento en todos los técnicos que, al igual que nosotros, pueden realizar obras maravillosas, auxiliando al paciente y al médico anestesiólogo en tan difícil tarea y cuando uno se pone al servicio del otro y puede salvar una vida, a veces hasta sin darnos cuenta, en cada paso de cada maniobra, en el trabajo diario.
Mientras realizaba mis labores imaginé por un instante ¿por qué no premiarnos de alguna manera, dándonos un día propio? Casualmente, recordé que cuando se nos entregó el título de Técnicos en Anestesiología, con orgullo y emoción, dimos nuestro juramento de atender y no abandonar nunca al paciente, sea cual fuere la circunstancia, y recordé que en mi caso fue también un 19 de diciembre. Así fue que un grupo comenzó a festejarlo ese día y luego, la anécdota trascendió y se fueron sumando colegas y compañeros de distintos puntos del país tomando también ese día como el “Día del Técnico en Anestesiología”.
Ese día finalmente quedó fijado por la Asociación Argentina de Técnicos en Anestesiología y varias instituciones también la reconocieron y se sumaron a esa fecha donde un grupo de profesionales técnicos tuvieron un rol clave para salvar una vida.
Desde ese entonces, todos los colegas de distintos lugares del país comenzamos a festejar nuestro día todos los 19 de diciembre.

Anécdota compartida por el Dr. Francisco Carlos Bonofiglio



“La seguridad no es un acto individual, es una práctica colectiva entrenada”.

La anestesiología, como tantas otras disciplinas médicas, no puede permanecer ajena al debate sobre nuevos abordajes terapéuticos. Entre ellos, la psilocibina, presente en ciertos hongos alucinógenos. La literatura científica reciente y la difusión en medios de comunicación han instalado la discusión sobre sus potenciales beneficios, sus riesgos y la necesidad de un marco regulatorio claro.

El miércoles 18 de junio, en el Hospital Italiano de Buenos Aires, se concretó un hito histórico para la medicina argentina: el primer trasplante cardíaco pediátrico con donación en asistolia controlada. El procedimiento no solo implicó un desafío quirúrgico sin precedentes, sino también una complejidad anestésica pocas veces vista. En esta crónica, el Dr. Tomás Skanata —anestesiólogo del Hospital Italiano— comparte en primera persona cómo se vivió este acontecimiento desde adentro del quirófano.


Ingresá al enlace, respondé las preguntas y participá por premios sorpresa.

El pasado 12 y 13 de septiembre se realizó en San Juan el VIII Encuentro de Residentes de la Federación de Asociaciones Argentinas de Anestesia, Analgesia y Reanimación (FAAAAR), un espacio ya consolidado que en esta edición convocó a más de 140 futuros anestesiólogos de todo el país.

La AAARBA se sumó al Colectivo Saludable Sustentable impulsado por Guillermo Lobo que unió su historia como periodista con la vocación de servicio. Una vez más la AAARBA extiende su misión más allá del quirófano.

La alianza entre la UBA y la AAARBA celebra una nueva camada de especialistas que, con energía renovada, se incorporan al sistema público de salud. Cada uno de ellos reafirma el compromiso institucional con el servicio a la comunidad.

