
La mujer más besada del mundo

Su rostro está en cada sala donde se enseña a reanimar. La besaron más de quinientos millones de personas en todo el planeta y, sin embargo, nadie sabe su nombre.
Cuenta la leyenda que a fines del siglo XIX, el cuerpo de una joven desconocida fue rescatado del río Sena. Nadie la reclama, pero al patólogo de la morgue de París algo en su expresión —serena, con los ojos cerrados y una media sonrisa, como si hubiera encontrado paz al morir— lo fascina, y decide sacarle una máscara mortuoria. Según el mito, ese rostro se vuelve objeto de culto en los talleres de los artistas parisinos, que lo bautizan "la desconocida del Sena". Una cara anónima, destinada al olvido, que en realidad estaba esperando su momento.
Ese momento llegó casi un siglo después, de la mano de tres historias que corrían por caminos separados.
Durante décadas hubo decenas de métodos de "respiración artificial", pero ninguno probado científicamente. Recién en los años 50, el anestesiólogo estadounidense James Elam encontró la punta del ovillo: en la epidemia de poliomielitis había visto que, cuando fallaban los respiradores mecánicos, ventilar a un paciente con el aire exhalado por otra persona alcanzaba para mantenerlo con vida. En 1954 lo demostró en experimentos contra la creencia de que el aire que largamos "ya no servía".
Su colega Peter Safar —nacido en Viena en 1924 y emigrado a Estados Unidos— lo llevó más lejos. Comparó el boca a boca con los métodos tradicionales de la época usando voluntarios anestesiados y el resultado fue contundente: el boca a boca ventilaba muchísimo mejor. Safar además ordenó todo en tres letras que hoy son clásicos—A de vía aérea, B de respiración, C de circulación— y resumió su filosofía en una frase: "el cerebro es demasiado valioso para morir".
La última pieza de esta historia llegó en 1960, cuando otro equipo probó que comprimir el tórax desde afuera podía hacer circular la sangre sin necesidad de abrir el pecho. Así nació la reanimación moderna: ya no hacía falta un quirófano, alcanzaban dos manos.
Faltaba enseñarla. Y ahí aparece Åsmund Lærdal, un fabricante noruego de juguetes experto en plástico blando -según se dice- marcado para siempre por haber sacado del agua a su hijo de dos años, inconsciente y helado. Safar lo convenció de crear un maniquí para practicar sin arriesgar vidas. Lærdal quería una cara realista pero amable, que no asustara a quien recién aprendía; y pensó, muy a tono con los códigos de fines de los ’50, que un hombre sería menos reacio a practicar el boca a boca sobre una mujer que sobre otro hombre. Se acordó entonces de aquella máscara serena que había visto colgada en la casa de sus suegros. La escultora Emma Matthiasen la adaptó y así nació Resusci Anne: la desconocida del Sena, convertida en la herramienta que enseñó a reanimar a una innumerable cantidad de personas. Por eso la llaman "la mujer más besada de la historia".
Pero hay un detalle que casi nadie nota: Anne tiene cara, nombre e historia de mujer, y un torso plano, sin pecho. Aprendemos sobre un cuerpo que en realidad no existe. Y eso, en la vida cotidiana, trae consecuencias. Un enorme registro estadounidense de paros cardíacos fuera del hospital (CARES, 2013–2019) mostró que, cuando una mujer se desploma en la calle, tiene un 14% menos de probabilidad de que un desconocido le haga RCP que si fuera un hombre. Y el motivo no es médico: al preguntarle a la gente, muchos admitieron el miedo a que un gesto para salvar una vida pareciera un abuso. En un paro cardíaco, esa duda mata.
Por eso este entrenamiento importa. Una reanimación bien hecha a veces rompe una costilla, y está bien. Una costilla se cura en seis semanas; un cerebro sin oxígeno, nunca. Tampoco hay que desvestir a nadie: se comprime por encima de la ropa, fuerte y rápido, y solo se aparta una prenda para pegar los parches del desfibrilador.
Aprendé RCP gratis en la AAARBA
Durante años, hablar de RCP era hablar de respiración boca a boca. Pero las recomendaciones para reanimar a una persona se actualizaron.
Por eso, el sábado 22 de agosto, el Centro de Investigación y Formación en Anestesiología (CIFA), de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), abre sus puertas a la comunidad con un entrenamiento masivo y gratuito de RCP, en Aranguren 1337, en pleno Caballito. Un paro cardíaco puede pasar en una plaza, una oficina o tu propia casa, y en esos minutos, hasta que llega la ambulancia, la vida de esa persona depende de quien está cerca suyo. Esa persona podés ser vos.
La historia ya hizo su parte. Ahora te toca a vos. Te esperamos el 22 de agosto: vení y entrenate.
Inscripción:
Por correo electrónico: [email protected]
De forma presencial el día del evento.
Inscribiendote con antelación acá: Formulario de inscripción

Fuentes
Blewer AL, Starks MA, Malta-Hansen C, et al. "Sex Differences in Receipt of Bystander Cardiopulmonary Resuscitation Considering Neighborhood Racial and Ethnic Composition." Journal of the American Heart Association. 2024;13(5):e031113. — Brecha del 14% en la RCP realizada a mujeres en la vía pública (registro CARES).
Perman SM, Shelton SK, Knoepke C, et al. "Public Perceptions on Why Women Receive Less Bystander Cardiopulmonary Resuscitation Than Men in Out-of-Hospital Cardiac Arrest." Circulation. 2019;139(8):1060–1068. — Motivos por los que la gente duda en reanimar a una mujer.
La traumatóloga geek. "La cara más besada del mundo es la de una mujer." 2026. — Relato de L’Inconnue de la Seine y de Resusci Anne.




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